Ya hemos vuelto de nuestro viaje a Sicilia,
siete noches y ocho días dando vueltas por la isla en nuestro coche alquilado,
una experiencia intensa de verdad, así que aquí me pongo a contarlo porque
mucha gente me ha preguntado cómo es aquello, y cómo resulta esa fórmula de
viaje que está poniéndose de moda, los paquetes fly&drive.
El fly&drive consiste en que el mayorista
te vende los billetes de avión, el alquiler del coche y las noches de hoteles,
y tú ya si eso te las apañas para sobrevivir y verlo todo. He visto anunciada esta
fórmula para Escocia, Islandia, Croacia y para otros destinos, normalmente
suele durar una semana. Ventajas: tienes total autonomía para desplazarte y
organizar tus días, comer donde quieras o quedarte más rato en la cama, los
hoteles ya están elegidos y son de buen nivel (salvo uno del que ya hablaré), y
el precio es muy bueno. Desventajas: esa misma libertad es una fuente de
estrés, quieres verlo todo y no perderte nada y necesitas una tarea previa de
planeamiento y estudio de guías. La libertad es relativa porque tienes que
hacer el viaje en el orden marcado y durmiendo en las ciudades contratadas, a
veces te apetecería alterar el plan y no es posible.
Por mi parte voy a enviar al mayorista dos
sugerencias: que incluya un itinerario recomendado con las cosas que hay que
ver, y que quite un hotel del paquete y lo cambie por otro, ya se lo pedí antes
de salir por las bajas puntuaciones de Booking, pero no me hicieron caso.
Sicilia es una isla maravillosa y siempre
sorprendente, hay ruinas griegas y romanas para aburrir (los templos griegos
mejor conservados, aunque los mejores anfiteatros siguen siendo para nosotros
los de la costa de Turquía), ciudades con esa mezcla de lo viejo y lo nuevo tan
italiana, playas muy azules de arena fina y agua templada, y una gente
estupenda que te acoge y te recibe como a uno más, algunos ejemplos tenemos que
son para no creer.
Nuestro itinerario comenzaba con una llegada
temprana a Palermo, coger en el aeropuerto el coche de Hertz (gran cola
lentísima, pero nos compensaron con un upgrade de Panda a Fiat Punto), y siete
noches en Palermo, Agrigento, Siracusa, Catania (2) y de nuevo Palermo (2). Entendimos,
porque nadie nos lo explicó, que las dos noches finales en Palermo son para ver
la ciudad con calma, y que una de las dos noches de Catania es para que te
acerques a ver Taormina y subas al Etna. Renunciamos desde el principio a ver
el pico sur (y la ciudad de Ragusa), pero es que la isla es muy grande, la más
grande del mediterráneo, y aunque en nuestro mapa aparecía dibujada una
flamante autopista que recorría todo el sur (ponía: “terminación prevista en
2013”), lo cierto es que no había ni trazas de ella, quizá otro de los
misteriosos trucos de la Mafia, allí le echan la culpa de todo.
Para organizar un poco toda las cosas que me
apetece contar casi empiezo hoy por unas generalidades sobre la isla, y hago
luego dos artículos más, uno sobre el noroeste (Trápani) el oeste (Agrigento) y
el sur (Siracusa), y otro sobre el este (Catania y Taormina) y el norte (Cefalú
y Palermo). Ya sé que alguna vez he dejado coja una serie que he comenzado con
tan buenos propósitos, espero que esta vez no pase.
La Gente: empezamos por lo que más nos
ha impresionado, qué maravilla, qué amables, simpáticos abiertos y deseosos de
ayudar, les encantan los españoles y todos han ido o quieren ir a Madrid, o
tienen algún pariente o amigo allí. No exagero, ejemplos concretos: si te
pierdes en una ciudad (pasa mucho), no solo te dan las indicaciones, si van en
coche se salen de su ruta para que les sigas, o se montan contigo en el coche y
se bajan allí. Fue exagerado en Catania, una pareja llegaba por la noche de su
domingo y había encontrado sitio para aparcar, se disponían a subir al piso con
los brazos llenos de trastos y cuando les preguntamos lo metieron todo de nuevo
en el coche, perdieron el sitio, y nos guiaron durante más de veinte minutos
por los intrincados laberintos callejeros hasta dejarnos en la misma puerta del
hotel. Nos dimos muchos abrazos e intercambiamos nombres y noticias de la
familia. Y otro: en Acireale no teníamos dinero suelto para pagar el ticket del
ayuntamiento, se lo dijimos a la guardia, y se puso a hacer una colecta entre
sus compañeros para sacarnos el ticket de la máquina, ¡dile esto a un
controlador de la ORA en Madrid!.
Las calles están muy ambientadas siempre,
familias endomingadas, tertulias en las terrazas de los cafés, un funeral con
coche fúnebre, un cortejo de boda, críos jugando al fútbol en la plaza, escenas
dignas de una película de Alberto Sordi a cada paso. En algunos pueblos
disfrutamos de largos paseos simplemente viendo el ambiente y estando entre la
gente.
El Idioma: a menos que sean gente del
turismo no hablan mucho inglés, pero el italiano se entiende muy bien, sobre
todo si eres viejo y estudiaste latín en el bachiller (es para lo único que te
va a servir). Si les hablas en español harán por entenderlo, y si encima
intentas chapurrear algo de italiano, les caerás bien de inmediato.
Los Precios: todo muy barato, especialmente
la comida. Muy buena pasta y pizza, claro, pero también muy buen y barato
pescado por toda la isla, verduras y fruta, los mercados son dignos de ver y
los cartelitos de precios te hacen retroceder diez años. Se puede comer bien en
los restaurantes y trattorías por unos 15 euros. Como siempre, hay que tratar
de huir de los sitios turísticos y preguntar a la gente dónde comen ellos.
La Epoca para
viajar:
Nosotros fuimos a mediados de septiembre, y se estaba muy bien. Había turismo
pero ya no masivo, se entraba enseguida a los monumentos, se aparcaba bien en
todos sitios y había mucho espacio en las playas. Imagino que Mayo y Junio
serán buenas épocas también, pero en Julio y Agosto hay realmente mucha gente,
y hace demasiado calor. Tuvimos días de bastante sol y tardes de fuerte
tormenta.
Y vamos a dejarlo ya para el segundo
capítulo, de Palermo a Siracusa, mucho que recordar y contar, a ver si me dura
el entusiasmo inicial, porque vale la pena...
No hay comentarios:
Publicar un comentario