Agosto de 2011.UN VIAJE A KENIA
Aquí estoy para cumplir lo prometido, contar la crónica del megaviaje que nos hemos pegado mis hijos y yo, ese circuito combinado y carísimo que está de moda, Kenia+Islas Seychelles. Aunque haré dos artículos separados, ya sabéis que los dos se hacen sucesivamente, y ahí va la primera opinión: qué acierto de combinación, después del cansado viaje por Kenia, malas carreteras, polvazo, naturaleza y animales para aburrir, experiencias fuertes, los seis dias de playa en el mismísimo paraíso vienen como el bálsamo que justamente te estaba haciendo falta. Si os lo podéis permitir, no vayáis solo a Kenia, añadid después esa especie de "vacaciones de las vacaciones", sea en Seychelles, en Mauricio, en Zanzíbar o en la misma costa de Kenia. La diferencia está en el precio, pero el concepto es el mismo.
A mí me gustan los bichos, los lectores habituales ya lo saben, así que un viaje 100% naturaleza era uno de mis objetivos en la vida, el primero era Africa, después Galápagos, sur de Chile, Centroamérica y lo que pueda caer en el futuro. Precisamente la experiencia de un amigo fué la que me decidió a hacer el combinado: tras el divorcio ha redecorado su vida con otra pareja, una chica enloquecida de las cosas de la naturaleza. A sus años anda por el mundo siguiendo a las ballenas, pisando los glaciares y plantándose con ella en cualquier lugar remoto en el que haya algo intocado que ver (es consultor, está forrado). Pues bien, tras volver el año pasado de un mes entero 100% parques naturales de Costa Rica, me decía: "es precioso, pero quizá echamos de menos algo de Resort, de tumbona, de piscina…" En fin, viva la naturaleza, pero sin radicalismos. Como digo, este es un viaje caro, no puede ser de otro modo, porque no olvidemos que son dos en uno. Hay tres trayectos de avión, o mejor cinco (seis en nuestro caso), porque está lejos y no hay vuelos directos desde España. Tras mirar mucho precios y comparativas elegimos una agencia especializada en viajes de aventura, www.naturtrek.com que nos ofreció unos precios más ajustados en un viaje a medida, solo para nosotros tres, es una agencia muy recomendable, cumplen lo que prometen y realmente te arreglan los problemas que puedan surgir. El coste total del viaje a Kenia depende del mayorista, pero naturalmente se puede ajustar quitando algún parque, o alguna noche de hotel. Como digo, todo ayuda, porque el precio es alto. Como puntazo inesperado tuvimos guía de habla española, lo que me sorprendió, porque nosotros habíamos contratado habla inglesa (ahorro de costes), pero allí llegó a por nosotros un keniano Kikuyu, Eric, que hablaba un español claro y correcto. Ya hablaré de él, qué tío más divertido, y qué bien lo pasamos con él.
Confieso que yo iba con cierto respeto, porque mi último viaje fué un crucero de esos en que te llevan y te traen sin que tú tengas que hacer nada. Cuando leí el programa detallado del viaje que me mandaron me inquieté un poco: tantos desplazamientos, tantos transbordos, tantos hoteles distintos, todo con horarios precisos y todo bajo nuestra propia responsabilidad. Sin embargo la cosa salió perfectamente, todo bien coordinado, nunca falló el corresponsal con nuestro cartelito en la salida de los embarques, y los traslados y el safari fueron para nosotros solos, como señores.
Kenia tiene cinco parques o reservas principales que se suelen incluir en los recorridos turísticos: Samburu, Aberdares, Lagos Nakuru y Naivasha (con el parque Hellsgate), Masai Mara y Amboselli. La mayoría de los circuitos ofrecen los cuatro primeros, porque Amboselli está bastante apartado hacia el sur. En nuestro caso hicimos Amboselli (las eternas fotos de animales con el Kilimanjaro al fondo), lagos y Masai Mara. Todos ellos merecen la pena, y todos tienen algo que los hace especiales: animales, paisajes o habitantes distintos. En mi opinión, cualquier recorrido será bueno si tiene al menos tres parques, y si tiene como mínimo el parque rey, el mejor, aquél en el que se ven más animales viviendo más salvajemente: Masai Mara. Contaré algo de cada uno y luego unas impresiones del país, consejos o como queráis llamarlos, cosas que hicimos bien, cosas que hicimos mal, y cosas que haríamos de otro modo.
* NAIROBI: Todos los viajes empiezan, y normalmente terminan, en la capital del país. Lo normal es pasar la primera y a veces la última noche allí, en un hotel o lodge. La ciudad es muy extendida, con edificos bajos, caótica, desordenada, con muchas calles sin asfaltar o llenas de baches, con muchísima gente pobre por la calle, andando y andando largas distancias sin un objetivo muy claro. Las zonas de lujo son recintos cerrados con altas tapias, las zonas populares son sitios bulliciosos y repletos de gente charlando en grupos sin mucho que hacer. Sin embargo, la impresión es muy agradable: no hay mendigos, nadie se mete contigo, nadie te pide dinero, puedes caminar y darte un paseo, te sientes muy seguro. Preguntamos extrañados al guía porqué la gente no agobia a los turistas como en la mayoría de estos países, nos dijo que no hay costumbre de pedir dinero, solo de ofrecer servicios a cambio de una propina. Y esta es la impresión que nos hemos traído: los keniatas son muy buena gente, abiertos y deseosos de ayudar, simpáticos, y con un claro concepto del honor personal: si queres comprar algo te lo venden, si necesitas un servicio te lo dan, y si les das propina pues mejor, pero si no, no pasa nada, nadie te agobiará. Puedes llevar tus propiedades valiosas encima, descuidar un momento la cartera, sacar todos tus billetes para hacer un pequeño pago, no tienes los miedos habituales en este tipo de viajes. Los turistas son muy queridos como fuente de riqueza del país, y la gente está concienciada para no abusar.
* AMBOSELLI: nuestro primer parque, uno de los más conocidos por estar situado al pie del Kilimanjaro, que está en realidad en Tanzania. El terreno es plano y seco, aunque con zonas pantanosas que atraen a los animales. Superabundancia de elefantes, los hay por todos lados, también muchos herbívoros (núes, gacelas y cebras), muchas jirafas y avestruces y algunos grupos de leones y de hienas, pero no son fáciles de ver. Su mérito principal: las fotos con la maravillosa montaña nevada de fondo.
* LAGOS NAIVASHA Y NAKURU, Y PARQUE HELLSGATE. No suelen faltar en los recorridos, porque son muy diferentes al resto. El paseo en barca por el lago se paga aparte pero merece por completo la pena, te acercan a los grupos de hipopótamos y si tienes suerte te desembarcan en la península y allí puedes caminar realmente entre las jirafas y las cebras, no podrás hacerlo en ningún otro sitio, porque en los parques no se puede bajar de los vehículos. Andando entre los bichos por las grandes praderas verdes sientes realmente la impresión de estar en El Rey León o en Jurassic Park. Recomendable también pedir al barquero que alimente a las grandes águilas pescadoras, pero te cobrará 100 schillings (0,70 €) por cada pez que utilice: en este país el pescado es para las personas, regalarlo a los animales es un derroche que debe ser pagado aparte. El parque Hellsgate se hace en el mismo dia, es un curioso recorrido por gargantas y acantilados con muchos herbívoros y muchos facoceros. Hay manantiales volcánicos fríos, templados y muy calientes, de ahí su nombre. El recorrido se puede hacer en bicicleta acompañados de un guía, también muy recomendable, es una sensación especial andar pedaleando entre los grandes animales.
* MASAI MARA. Como he dicho es el rey de los parques, allí puedes ver el rinoceronte negro (cuidado, el nuestro embistió a las furgonetas y las puso en fuga), leones cazando (tuvimos la suerte de ver esta leona con un ñu recién cazado, gran espectáculo cómo lo arrastraba hasta la espesura), y sobre todo, desde junio a septiembre puedes ver la gran migración, miles y miles de ñúes y cebras en interminables filas subiendo desde Tanzania hasta aquí en busca de pastos frescos. Nosotros los vimos, y también estuvimos junto al río Mara viendo el paso a nado y el banquete de los cocodrilos, pero eso es difícil: son muchos kilómetros de río, y los bichos pasan por donde quieren, normalmente, por donde no se les espera. Os ofrecerán comer de picnic, vale, pero cuidado durante la comida: nosotros la hicimos junto al puesto vigilado del río, y hay allí una colonia residente de monos ladrones (los monos kenianos no son como las personas kenianas, no respetan). Tuvimos que luchar con ellos a brazo partido, perdimos los postres y un bollo de pan. Pese a ser parque natural los guardias nos alentaban a dar palos a los monos, la comida allí es la comida. Por todos lados hay gente Masai cuidando rebaños, entrando y saliendo de los poblados de chozas, altísimos, muy delgados, con las túnicas rojas y moradas, siempre con varios palos y una maza en las manos. No hicimos la visita al poblado (25 € por persona), pero creo que hubiera merecido la pena. El Lodge nos dió un espectáculo gratuíto de danza de guerreros, impresionante, qué facultades, los campeones del grupo saltan por parejas en parado hasta subir más de un metro, si lo intento yo tengo los tobillos inflamados una semana. Los cantos son armónicos e inquietantes, con tonos de voz metálicos y a coro, alternados con gritos de juerga.
* EL IDIOMA. Dos son los idiomas oficiales, el inglés y el swahili. Todos hablan un inglés muy correcto, con pronunciación muy abierta, muy fácil de comprender para los españoles. El swahili se pronuncia de forma muy parecida al español, abierta y tal y como se escribe, y su composición gramatical y verbal es sencilla. Por eso ellos esperarán que aprendas y utilices algunas palabras básicas, y les complacerá enormemente que las utilices, hay que hacerlo. Mis hijos llegaron a dominar bastantes y bastante guarras, los camareros y vendedores de recuerdos se partían de risa: "hakuna matata", no hay problema, "hakuna matiti", no hay tetas, "hakuna mbembo", no hay pene, las variaciones son infinitas. "Jambo" es hola, "abari ako" cómo estás, "mzuri" muy bien, "sambamba" estupendamente, "karibu" bienvenido, "asante" gracias, "asante sana" muchas gracias, "mambo salam", no hay problema. Ellos aprendieron a decir muchas más cosas, la que más éxito tenía la vieron en un diccionario: "sólo me quieres por el sexo". A cambio de estas enseñanzas, nuestro guía nos pidió aprender muchas expresiones de la calle en español, cuanto más explícitas mejor, eran garantía de juerga con sus próximos clientes.
* LOS ALOJAMIENTOS. En el safari hay dos tipos, lodges (bungalows) o tented camps (principescas tiendas de campaña permanentes). Todos los foros que visité recomendaban encarecidamente la tienda por aquello de oír a las fieras por la noche, en nuestro caso combinamos unos y otros. En todos ellos hay piscina, muy buena comida europea, africana e india, fogata por la noche para tomar la copa y demás, las instalaciones son siempre limpias, con buenos baños, muy lujosas si piensas lo difícil que debe ser llevar tantos pertrechos a zonas tan difíciles. A destacar el Sawela Lodge en Nakuru, una maravillosa pradera inglesa rodeada de preciosos bungalows. A destacar también el grupo de ocho nativos acuclillados en el césped, arrancando pacientemente a mano cada hierba que alteraba la pradera inmaculada.
* LAS CARRETERAS. Algunas carreteras son amplias, pero no hay dinero para pintar las rayas, así que circulan más o menos como quieren, en dos o tres filas, adelantando donde les parece. La gran mayoría de la red está compuesta por carreteras descarnadas, llenas de baches, o simplemente pistas de tierra. Los parques están muy lejos unos de otros (unos 500 kms) y el traslado es bastante infernal. A destacar la pésima situación de los accesos a Masai Mara, incomprensible en un país que vive del turismo, pero a veces te da por pensar que es precisamente eso lo que mantiene el turismo limitado y los lugares auténticos.
* LA ROPA. Hay que ahorrar sitio en la maleta a toda costa, no la rellenes de ropa que no vas a usar. Lo mejor es la ropa tipo safari, manga larga y colores claros (por los mosquis), no olvides un gorro y gafas de sol. Varias mudas y muchos calcetines, y una pastilla de jabón Lagarto, una coladita a medio viaje viene bien. La toalla de esas de Decathlón supercomprimidas, van de maravilla.
* LAS COMPRAS. La moneda es el Schilling, 126 de ellos hacen un euro. No os esforcéis, sorprendentemente el cambio oficial es respetado en todos sitios, así que no conseguiréis mucho mejor cambio buscando por la calle. Eso sí, alguna vez os intentarán dar el cambio 1€=100 Sch. Cuando paguéis en euros, estad atentos y haced las cuentas bien. No tienen preferencia por el euro o el dólar, así que podéis sacar schillings en los cajeros y pagar con ellos, es más recomendable y así no arriesgáis en el cambio. Hay bastantes cajeros, el guía os llevará a uno cada vez que lo pidáis, en mi caso la Visa iba de maravilla (por desgracia), pero ví algunos cajeros rechazar la Master Card. Hay mucha, variada y maravillosa artesanía para comprar, especialmente tallas de madera de animales y de guerreros. Por supuesto, aunque te lo juren nunca es ébano, pero el trabajo es en sí precioso. También hay lanzas (desmontables para meter en la maleta), joyería de cuentas Masai, pareos rojos y morados de los que usan los guerreros, unos delicados muñequitos de gente de allí haciendo oficios tradicionales, y muchas cosas más. Las tiendas de recuerdos siempre están en penumbra, y no es casual: mira muy bien las figuras que compres, esa tiene un nudo en la madera, a esa se le rompió una oreja y se la repegaron, ese adjedrez tiene las piezas disparejas… cuando elijas una pieza, no la sueltes. Si queréis una bandera de Kenia compradla en los puestos, a nosotros nos pidieron ¡50 dólares! por una en el aeropuerto.
* REGATEOS Y PROPINAS. Dos costumbres que nos sacan de quicio a los occidentales, y que pirran a los kenianos y al tercer mundo en general. El regateo es allí costumbre, cultura, diversión y arte obligado, hay que ponerse a la altura. Te suelen decir que hay que ofrecer el 50% de lo que te pidan y empezar ahí el regateo, pero es mentira, el comienzo puede ser en el 20%, y el pago final, en el 40%, a veces en menos. Todo ello adornado con muchos gestos de "me vas a arruinar", "ahora me voy", "espera un poco", etc etc. Ellos juegan con ventaja porque tu autobús siempre está a punto de partir, pero prueba lo siguiente: aguanta hasta que entre en la tienda un nuevo grupo de turistas con pinta de querer comprar (mejor japoneses), tu vendedor empezará a bajar el precio para irse con ellos. La propina es en Kenia costumbre universal, en un país donde poca gente cobra un verdadero salario es el medio de subsistencia habitual. La aceptan y esperan en todos sitios, hasta en los más "oficiales": el mozo de las maletas, el director del hotel, el soldado que te escolta con su escopetón para ahuyentar a los hipopótamos, todos. Para llevar tus maletas al cuarto te acompañarán al menos tres personas, el vigilante nocturno llamará a tu puerta para recordarte que vela tus sueños, un camarero se pondrá de inmediato a tu servicio, todo el mundo te ayudará en la calle si necesitas algo. Todos esperan su propinilla, pero no la exigen ni te agobian: si cae bueno, si no, ¡akuna matata!, no por ello perderán su sonrisa. La propina "normal" son 100 sch. (unos 70 cts. de euro) pero si alguien te ha dado un servicio más largo y ha puesto interés, dale 200. Como véis es poquillo dinero, no se te va un presupuesto, el problema es que debes llevar los bolsillos llenos de billetes pequeños. Si alguien ha merecido una propina y no se la dáis veréis que vuestro guía se la da discretamente por vosotros ¡no dejéis que ocurra!.
* ENFERMEDADES Y MEDICINAS. Las guías contienen muchos consejos para evitar pillar allí una enfermedad como si fueras al mismísimo infierno de los virus, conozco gente que se echó atras de este viaje al leer esta lista de prevenciones. Hay que vacunarse de fiebre amarilla (aunque ya no existe en el país, te lo exigirán si de allí vas a Seychelles o a otros países) y tomar puntualmente el Malarone. No conviene beber agua ni hielos, ni fruta o verdura crudas. Defenderse de los mosquitos con repelentes, es buen consejo llevar en la maleta una mosquitera de urgencia (de Decathlon). Esta es la teoría, en nuestro caso dejamos de tomar la prevención antimalaria al quinto día (nos dolía la cabeza y te irritaba la lengua), y empezamos a comer ensaladas y fruta al segundo día. Al final ya comíamos con los dedos el Ugali (masa de maíz) que alguien había amasado con sus manos, y metíamos los dedacos en la fuente común de carnaza. Si alguien tuvo algún comienzo de caca, un Fortasec y solucionado. Quiero decir, que todo eso está muy bien, pero te relajas. Consejo: el Malarone es carísimo, 12 píldoras valen casi 50 € y en teoria tocamos a 15 por persona, así que trata por todos los medios de que te las recete el médico de cabecera, el de empresa o el que sea (no están obligados).
* GASTOS EXTRAORDINARIOS. Uno siempre cree que lleva el presupuesto cerrado y se propone no gastar mucho más en el viaje, qué iluso, eso nunca ocurre. Aquí hay gastos complementarios obligatorios, básicamente la tasa de entrada al país (50 € por persona) que cobran en la aduana, y la "propina" de vuestro guía en los safaris. Lo entrecomillo porque ese es en realidad su único salario, la agencia no le tiene en contrato, ni le paga nada. Lo habitual son 20€ por día (120€ por los seis), pero si ha sido agradable y ha reinado el buen rollo, no dudéis en subirlo hasta los 150. Aparte van por supuesto las excursiones, todas las que hicimos merecieron la pena, unos 20 € por persona.
* LLEVAR COSAS ALLÍ. La gente carece de casi todo, así que es buena idea llevar unas cosillas: un saquito de caramelos y otro de juguetillos para los críos, bolígrafos, pintaúñas para las niñas, lo que sea. Para anotarse un enorme puntazo es buena idea llevar unas camisetas del Barça y del Madrid de lo más barato que haya (de los chinos, del Rastro). Adoran nuestra liga, el que viste una de estas camisetas pasa de inmediato a ser un hombre respetado, así que si queréis cerrar una negociación difícil, o hacer un gran favor a vuestro guía o al chaval que os atendió en el hotel dadle una camiseta del Barça: se caerá de espaldas. Todo eso va en la maleta auxiliar que luego volverá llena de artesanías.
* LOS PAPELES Y EL EQUIPAJE. Esto es algo válido para todos los viajes, así que si sóis buenos y cuidadosos viajeros lo tendréis ya muy trillado: una maleta facturable y una mochila mediana por persona, y el líder (el pringao) una bolsa de cintura además. La documentación separada en tres folders (billetes de avión y vauchers de desplazamiento, hoteles y alojamientos, programa del viaje y seguros). El líder lleva todos los papeles, pasaportes, certificados de vacunación, tarjetas de embarque etc., de todo el grupo en su mochila y bolsa de cintura. Los demás se dedican a disfrutar y piden lo que les haga falta.
* MATERIAL FOTOGRÁFICO Y HARDWARE. Nosotros llevamos una cámara cada uno con tarjetas de 4 gb, y además un pequeño netbook y un disco externo. Durante los largos desplazamientos en autobús vas pasándolo todo al disco, corrigiendo las fotos, limpiando las tarjetas, te sirve de entretenimiento y adelantas el trabajo, qué pereza hacerlo al volver. Importante asunto, los enchufes. Usan el estándar británico, esos enormes enchufes de tres patas, no olvidéis llevar varios convertidores, allí son difíciles de conseguir, y luego por la noche hay mucho que enchufar: el Ipod, el netbook, los innumerables cargadores de pilas y móviles, el antimosquitos… Los móviles funcionan sin problemas. ¡Ah!, un olvido imperdonable que tuvimos: unos buenos prismáticos.
* EL ANIMO Y LA ACTITUD. Este es un viaje cansado y exigente, con muchas horas de avión y de autobús por malos caminos, así que hay que mantener una actitud positiva y abierta, y no agobiarse por los pequeños problemas que surgen. Si tienes alguna queja hazla constar educadamente, quédate con los papeles y luego transmítela a la agencia (a nosotros nos ha funcionado), pero no permitas que te amargue el viaje. Los alojamientos son espléndidos, así que todo lo que te canses lo descansarás sobradamente por la noche y al día siguiente verás que es todo tan bonito que el esfuerzo mereció bien la pena. Relájate con la gente, parecen dejados pero son eficaces, y sobre todo son simpáticos, habla con ellos y no vayas a la defensiva. Y ya se sabe, pase lo que pase, hakuna matata…